Estimados hermanos,
Capítulo I tiene unos versículos que hablan por mí en este tiempo:
Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; eso es para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y mí.
Estos versículos, además de expresar mi deseo de estar entre vosotros, hablan de una verdad muy importante: Los creyentes están en una relación de los unos con los otros donde cada uno puede—debe-- edificar a su hermano. No es la relación de un solo profesor y sus estudiantes donde la mayoría del tiempo, un superior tiene toda la información y los otros reciben de él, pero, los hermanos reúnen para ensenar, animar, y edificar los unos a los otros. Es un patrón divino que veamos entre nosotros.
También, el escritor de la carta a los Hebreos escribió sobre la importancia de estar mutualmente edificados:
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tiene por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Heb 10:23-25
Hermanos, les animo seguir en la manera que han andado y mas y mas exhortar, edificar y animar los unos a los otros a crecer en fe, entendimiento y madurez.
Romanos 12:2
Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
viernes, 8 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario